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Descubre quién está detrás de este proyecto llamado Kotlik. 

Pau Buera

Me resulta difícil intentarme describir sin sentir cierto apuro. Aun así, me parece justo que el público a quien me dirijo sepa quién hay detrás de este tinglado.

En el plano básico, soy un hombre de mediana edad, estudié ingeniería y soy muy trabajador. Aunque no siempre es posible, intento sacar el máximo de todo lo que hago. Cuando ha tocado estudiar, pues como el que más. Cuando ha sido momento de pasarlo bien… mejor no me esperéis despiertos. Creo que esta actitud me ha ayudado mucho a afrontar la vida con optimismo y con ganas. De hecho, recomendaría a cualquiera que intentara abordar cada situación así. Las experiencias son como un amigo, cuanto más aportas tú, más te aportan ellas a ti. 

Sobre mis cualidades, considero que mi mayor «don» es el de la confianza en mí mismo. No sé si es innato o aprendido, pero creo que nunca he dudado de mi capacidad, en un marco realista. Sé que no llegaré a ser futbolista profesional, porque ni nací con un gran talento ni me esforcé para desarrollarlo. Lo que quiero decir es que no me da miedo enfrentar retos ya que me considero capaz de desarrollar las herramientas adecuadas para sobrevenirlos. 

Esta confianza ligada a mi motivación por aprender y crecer son las que me han llevado adonde estoy hoy.

El confinamiento no nos permitía a Eli y a mi disfrutar del entorno, con lo que dimos la vuelta a la situación. ¿Qué hacer con todas las horas del día si no puedes disfrutarlas como quieres? ¿Descansar? ¿¿Todo el día?? La verdad es que no me gusta descansar. A veces pienso que si tuviera un deseo, sería no necesitar dormir. ¡¡¡Cuántas cosas podría hacer!!! 🙂

Así que puestos a buscar algo que hacer, nada mejor que buscar una oportunidad para desarrollar un proyecto que nos motivara. Así podríamos sustituir el disfrute del ocio por el de la autorrealización. Ya vendrían tiempos ociosos más adelante

Pau cocinando Goulash en una Kotlina en la montaña

A partir de aquí ya os lo podéis imaginar. Conocemos la cultura y lengua Eslovacas. Conocemos la cultura y lengua Españolas. Creemos que podrían casar. ¿Qué falta? ¡Sólo montar una empresa! Buscar una idea, aprender sobre el producto, desarrollar un plan de negocio, estrategia de marketing, formar un panel de proveedores, montar una página web… un par de cosas más, ¡y ya lo tienes! Nos pareció un reto muy tentador para una situación tan incierta como la que estábamos atravesando. 

Elena Bahnová

A Elena también le daba cosa escribir sobre sí misma y me pidió que lo hiciera yo, así que ahí voy 🙂

Ella es mi pareja, así que para empezar hay que decir que debe de tener mucha paciencia. Y aun más teniendo en cuenta que al cabo de un par de meses de haber dejado su país para venir a un pueblo de Barcelona empezó el confinamiento… ¡Vaya planazo! Después de más de un año sin ver a su familia, sigue aguantando el tipo como una campeona. Además, la carga de trabajo que tiene tanto en el trabajo por cuenta ajena como en nuestro proyecto tampoco se puede decir que suavice la situación. 

En lo personal, es de aquellas personas a las que es fácil coger aprecio y a las que sus amigos quieren mucho. No deja de sorprenderme que los antiguos compañeros de trabajo le sigan mandando regalos para su cumpleaños… ¡desde Eslovaquia! Es cariñosa, te puedes fiar de ella, y tiene muy buen corazón.

Por otro lado, una de sus aptitudes es las tenacidad. Cuando empezó ingeniería sin tener ninguna base de conocimiento científico, pocos creían que lo lograría. Hoy en día se la miran con un respeto digno de ver. Esta cualidad la ayuda a tirar adelante con lo que sea, y no la veréis rendirse fácilmente. 

eli en una caseta de madera concentrada clavando un clavo en el trenecito de madera que esta construyendo

La excepción quizás fue conmigo. Aunque me costó un año de pico y pala, mi confianza en que acabaríamos juntos pudo con su tenacidad y ya veis, ¡la paciencia acabó dando su fruto! 🙂